Las vacunas contra el VPH, denominadas Gardasil® y Cervarix®, protegen contra los tipos 16 y 18 de alto riesgo del VPH y se deben administrar a chicas y mujeres jóvenes de entre 9 y 26 años.
Tanto la vacunación como el cribado continuado, incluyendo las pruebas del VPH y las citologías, seguirán siendo herramientas esenciales en la lucha contra el cáncer de cuello de útero.
Aunque la vacuna, si se administra temprano a una chica joven, tiene un gran potencial de evitar muchas infecciones por el VPH, seguirá siendo necesario realizar cribados, incluyendo los cribados del VPH, durante las próximas décadas. Una de las razones clave radica en que la vacuna puede evitar las nuevas infecciones por el VPH de alto riesgo, pero no cura las infecciones actuales. Gracias a la tecnología de cribado del VPH disponible actualmente, los médicos que realizan la prueba del ADN del VPH pueden identificar qué mujeres tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de cuello de útero y pueden realizar un seguimiento adecuado.
Los programas de prevención más potentes en la actualidad y en el futuro deben incluir la prevención primaria y secundaria. Incluso si están vacunadas, los expertos coinciden en indicar que las mujeres necesitarán hacerse citologías de rutina y, dependiendo de la edad que tengan, la prueba del VPH. Esto es así porque:
la vacuna no ofrece una protección completa. Hay aproximadamente de 15 a 20 tipos del virus VPH que se ha demostrado que pueden causar el cáncer de cuello de útero. Gardasil está diseñada para proteger contra dos de estos tipos de virus que provocan cáncer y que son responsables de aproximadamente el 70% de todos los cánceres de cuello de útero. No obstante, la vacuna no protege frente al 30% restante de mujeres que desarrollan cáncer de cuello de útero causado por otros tipos de "alto riesgo" del VPH.
Las mujeres no están completamente protegidas si se han infectado con tipos de alto riesgo del VPH antes de vacunarse.
Se desconoce en la actualidad la duración de la eficacia de la vacuna. Una de las preguntas importantes para la que no se tiene respuesta es si será o no necesario administrar posteriormente una "dosis de recuerdo" para asegurar una protección continuada.
Los expertos están de acuerdo en que, aunque se vacune a las chicas, las tasas de cáncer de cuello uterino no se reducirán significativamente en los próximos años, y el tiempo que tenga que pasar dependerá de estos factores:
el alcance de la vacunación
el número de tipos de alto riesgo del VPH, además de los tipos 16 y 18, contra los que las vacunas futuras ofrecerán protección
el período de tiempo durante el cual la vacuna ofrece protección
el cumplimiento, por parte de las mujeres, de las directrices de cribado recomendadas
Por estos motivos, la vacunación y el cribado son herramientas esenciales en la lucha contra el cáncer de cuello de útero, y el médico debe determinar la mejor rutina para cada mujer en función de su edad e historial personal. Aunque no está aprobada la administración de la vacuna contra el VPH a mujeres mayores de 26 años, puede ofrecerle a sus pacientes que tengan más de 35 años una oportunidad de conocer su situación respecto al VPH al hacerles la prueba del VPH.